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583 apuntes archivados a fecha 5 de septiembre de 2016






lunes, 5 de septiembre de 2016

Puertas Abiertas, III Curso Arqueología - Antropología Forense, Frente de Levante

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Jornadas de Puertas Abiertas, III Curso de Arqueología y Antropología Forense en el Frente de Levante
 
Parte I
 
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Toda persona, por muy Comisario Político que sea nombrado, cuando la enfermedad le merma, adquiere carencias tanto en la actitud respecto a lo pretendido, como en la honradez que todo momento requiere; pero la sinceridad impera sin que el reproche impere: no hay tal. Viene a ser este amplio comentario una carta personal dirigida a personas varias que sabrán reconocerse en la lectura. Siendo invitado y tras rechazar el envite, acepté el 'quite'. Quise adelantarme al evento, adelantando mi visita a Alpuente con bastantes horas de antelación, viajando hacia el lugar en la tarde-noche del día anterior, efectuando varias llamadas telefónicas a mi Teniente con el fin de reunirme con él con el suficiente tiempo de transmitirle información disponible, teniendo en cuenta que, al día siguiente, sería misión imposible el compartir momentos, documentación parcial imprescindible y palabras que llenasen vacíos, en fin, que colaborasen cara al buen fin de la recuperación de parte de la Memoria Histórica, de hechos de armas, de lugares sagrados que aún puedan guardar restos de quienes dejaron la vida en defensa de lo que consideraron 'Libertad, derechos cíviles, progreso y amor'. No pudo ser, las líneas telefónicas fueron cortadas por el enemigo (supongo) y, rendido, junto a una paciente Dora Peiró paré a dormir en Villar de la Libertad (del Arzobispo), qué otra cosa podía hacer. Clareado el alba de la mañana reciente, mal dormido pero dispuesto, malinformado, torné a un camino cruel que no era el mío y, escupiendo maldiciones -debí coger la carretera por mí pretendida, no fue así-, llegué a Alpuente bien temprano. Me dispuse a asistir a la Jornada de Puertas Abiertas del III Curso de Arqueología y Antropología Forense en el Frente de Levante, organizado por https://www.facebook.com/events/1420620574620920/
impulsado por personas desinteresadas que deben de autofinanciarse, no hay otra, hablo de personas vinculadas al Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia, hablo de políticos (de izquierda y de nueva hornada, claro está), historiadores, arqueólogos, voluntariedad,compromiso y, como dije anteriormente, amor.
El día se me antojaba amplio, muy amplio, superaba mi capacidad, ya comenté que no me encuentro en mis mejores días. Conferencias varias por delante (hablo de alocuciones a escuchar que habrían de manar en boca de Matías Alonso, Miguel Mezquida Fernández, María Benito, Alejandro Calpe, Javier Iglesias, Cristina Albir -a quien hice sufrir involuntariamente-, Alicia Pérez, José María Azkárraga, Tono Vizcaíno, Andrea Moreno, Vicent Gabarda y Francisco Etxebarría), habiendo disfrutado de sus ponencias en jornadas diversas -recuerdo con añoranza todas las jornadas organizadas, con anterioridad, por Izquierda Republicana-, me decidí por las conclusiones de mis amistades más directas y eludí las del resto que ya conocía; mi vientre, mi tórax y mi próstata no habrían de permitírmelo. Todo, por no hacer caso del refranero; 'el hombre propone y dios dispone', pretendí la inversa, no podía ser, no fue, entre dios y yo existe diferencia grande.
Al poco, nos desplazamos a 'El Collado de Alpuente' con el fin de visitar un punto de atención sanitaria que atendió a los heridos de guerra republicanos que se batieron en diversos hechos de armas ante el avance la las tropas franquistas que pretendieron la toma de Valencia a lo largo de 1938 (un poco de historia no viene mal), toma que no consiguieron gracias a la decidida toma de decisiones por parte del Alto Estado Mayor Republicano, pero que supuso un elevado coste de vidas para la causa de la libertad, de lo constituído legalmente, hablo de la sangre sobre la sangre de los injustamente tratados, hablo de las plaquetas de los siempre humillados.
Aras, Losilla, Arcos de las Salinas, Alto del Viso... Al otro lado, más al norte, Bejís, Torás, Teresa, Viver... Más tarde dijo y dejó escrito el mejor general republicano valenciano Vicente Rojo que allá, a la altura de las localidades mencionadas, se reprodujo y superó el esfuerzo de lo ocurrido en la denominada 'Defensa de Madrid', no hallando parangón igual; no mentía. Las fuerzas republicanas, bien débiles en medios ante la tenaza italo-franquista, contuvieron al enemigo hasta conseguir derrotarlo (la literatura franquista siempre eludió el hecho real), y estabilizar el frente: la ofensiva franquista fracasó y Valencia quedó a salvo.
Alpuente a la retaguardia, seguramente evacuada la población civil, posible base de intendencia ante la cercanía de las líneas de fuego, albergó puesto sanitario (de 'Segunda Línea' o 'Clasificación' -puedo estar equivocado-, a mi modesto entender) participó activamente en la recuperación de buena parte de las víctimas del frente, de ahí la existencia del punto sanitario de 'El Collado', más cercano a la línea de fuego. Sería muy conveniente conocer, gracias a la documentación existente (posiblemente no), en los 'Archivos Militares', las vías de evacuación. Estoy convencido de que Miguel Mezquida Fernández puede obtener información gracias a parte de la documentación que ha obtenido, seguiré buscando entre las cajas que aún mantengo cerradas y que le ofreceré en cuanto me sea posible, eso sí, sin prisas.
A esta altura del discurso, deseo acordarme explícitamente de Carlos Mallench Sanz, de César Calvo, Vicente Blas y otros.
Hasta aquí, hasta nueva aportación histórica, el apunte histórico; y vuelta atrás, al día de 'Saturno'.
Ascendido el camino hasta el punto de atención sanitaria cometí el primer error, no pude evitarlo, robé la palabra a mi Teniente, Miguel Mezquida Fernández, indignado quien esto escribe; ante personas interesadas no soporté el error cierto. Anunciaban 'Visita al Hospital de Sangre de El Collado de Alpuente'. 'No podemos engañarnos a nosotros mismos, dije, hemos de ser fieles a la realidad, a la veracidad histórica'.
Digo que se produjo error por mi parte puesto que, no siendo conferenciante, mi comentario debió de ocupar lugar privado. Espero se me excuse, te pido perdón, Miguel, no pude evitarlo, me referí en primeras líneas a enfermedad tajante que priva.

Tiene continuidad en parte II, en breve.

jueves, 11 de febrero de 2016

Pareidolia

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La culpa la tengo yo por ver 'Cuarto Milenio', por oír 'La Rosa de los Vientos', por ser hijo de Antonio José Alés, tiempo atrás, por leer aquello de 'los hombres de negro' y por acojonarme con la cosa esa de la combustión espontánea, por decir algo; por dejarme impresionar a costa de cuestiones extrañas ajenas a la razón; por permitirme influenciar por mentales pareidolias infames e inconsistentes de todo tipo. Así, veo marcianos por doquier, sí, marcianos, tanto a nivel privado y doméstico como en todo tipo de círculos, ya sean políticos, de cocina o de buen asueto sin complicaciones, digo que veo marcianos, entes de plasma y fantasmas por todos lados. No hablo de otra cosa que no forme parte de lo paranormal, me refiero a hecho real producido en mí, nadie se equivoque. Nada tiene que ver la pregunta de mi pareja hacia mí, relativa al por qué de mi unión a ella, la cosa es fuerte, le he respondido desde un esoterismo bárbaro, bestial, que no ha entendido, pero respuesta fundamentada en lo que no me ha permitido explicar. Estaré perdiendo la razón, me digo, perdido en fantasmagorías.
La una, las dos, las tres, las cuatro y las cinco de la madrugada. Jamás antes ocurrió nada anómalo en la casa que habito pero lo de la otra noche, lo de la otra noche me aturdió sobremanera. La una, las dos, las tres... Si tales números los trasladase a años, serían días y días sin coger el lápiz, sin desarrollarme, convirtiéndome en inocuo pero pervertido, fruto del desasosiego total, desahogado en pecera, desconozco si con buen provecho.
Me estoy 'enrollando' sobremanera, si quería manifestar algo aquí fue mi encuentro con lo desconocido, con lo paranormal, y no otra cosa. Aun así, no puedo evitar afirmar que no me encuentro bien, tal vez sea esa la causa, mi mente anda mal, prefiero no hablar de mi estado físico; parezco un endemoniado debido a las múltiples retorceduras que me provoca un vientre vomitivo, destrozos sin digerir al aire. Igual se trata del virus 'zokia', me habrá picado un mosquito verbenero, igual se trata del escupitajo de una de las muchas moscas que me rodean en cantidad considerable. Confieso que estoy hasta los huevos de todo bicho parásito -raza humana incluida- de falso rubio o moreno, con alas o sin ellas.
Al grano, coño, que me pierdo, se me ha de disculpar toda la retahíla anterior, ya dije que ando perdido, es cierto que necesito besos.
Nada raro sucedió con anterioridad, digo bien, a no ser una pesada cena -reconozco que puse salsa picante en demasía- que tragué.
Jamás antes se movió un mueble, nunca se encendieron ni apagaron luces a solas, no vi sombra alguna, no escuché rashes, nadie tiró de mi sábana dejándome al descubierto.
Dorita y yo nos fuimos a la cama en noche agradable, ahí lo peor, fue el comienzo.
Con anterioridad, como todas las noches, coloqué un vaso de agua, el paquete de tabaco y un rollo de papel -moqueo nocturno- sobre la mesita. Entre Dorita y yo, la cama quedó bien hecha; la sábana bajera quedó bien ajustada al colchón gracias a los elásticos de sus esquinas, gran invento eso de los adaptables, por cierto, a los vértices del jergón dormidero.
Así las cosas, entrado en cama, tras varias horas permitiendo a la mente deambular por distintos entornos y habitar determinadas crónicas de Narnia, después de aguantar apretones fascistas de próstata que evacuar, evacuado y conciliado el sueño, vino a proporcionarme un leve aunque bien sentido bofetón en la cara, vete tú a saber qué o quién me lo regaló.
A lo largo de mi vida, bien lo sabe dios, he percibido cosas que siempre adjudiqué al viento, o no. Pero aquel bofetón ¿liviano?, tan mal seductor como amargo cual hiel, me dejó perplejo y embutido en el imposible lúgubre, desconcertante en el imaginario más abominable.
Atorado, encendí la luz de la habitación y busqué no sé el qué, si fantasmas, si plasmas, si un imaginario personal bien percibido, no sé, una crueldad mental auto infligida, por aquello del bien razonar lo último. Busqué en el espejo, en la balconada, en el pasillo que se abría tras la puerta del dormitorio, en los armarios, en las vigas del techo, bajo la almohada, y nada.
Mis pies sobre la alfombra cercana a la cama, encendí un cigarrillo. Sonaba música en la siempre encendida radio sobre la mesita de noche, oía los ronquidos de una Dorita siempre ajena al más allá mío, ahí quedaba yo con mis episodios más espeluznantes y renegros. Me vencía el sueño de nuevo gracias a dios y, observando a mi alrededor, receloso, rehíce la cama ajustando de nuevo el elástico de la sábana bajera sobre el ángulo del colchón. Fue acostarme y recibí un nuevo bofetón liviano en la cara. Ocurrió que nuevo se soltó la maleable sábana desde su lugar, castigándome el rostro con su gomilla. Misterio resuelto.
 
 
  
 
     

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ita, sempre tu

Amb tu,
amb tu i Lluís,
la nit és clara, Ita.

Sabes que no entiendo nada,
¿existe algo tras la nada?,
tú, dime, tú, arremolinada,
dime, dame y dime, con besos,
si hay mañana.

Amor, sin amor no hay nada.

La nit, amor, fosca, la nit és clara.
Sempre tu.

Subo y bajo, bajo y subo,
lloro intensamente,
lloro, lloro,
siento, vivo, amo, derroto,
soy aquél, fui 'd'ells',
sóc Santa Compaña de 'esos'.

Pero, es simple, te quiero.
Sempre tu.

La nit, amor, fosca, redona, fosca,
la nit és clara. Clara amb tu.

No sé...

Siempre hay moscas
que espantas.

La nit, amor, la nit fosca, amb tu, nit clara.

Et reclame el bes de la nit, de la matinada,
del mig dia, el bes de la tarda.

Lluís m'espanta.
Ita, sempre tu, i tu per sempre.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Hungría. Dedicado a Álvaro Martínez

De aquí a dos horas, Álvaro, hermano, estaré en la población de El Palomar, a escasos kilómetros de donde vivo, no me apetece pero iré, da un recital 'Pep el Butifarra'. Continuaré escribiendo mientras pueda, hermano, me iré, y retomaré mi retahíla cuando vuelva, seguro. Aquí sigo ahora y mientras pueda. Acepto acudir a la cita con 'El Butifarra' -un cachondo mental que conjuga humor con folklore valenciano- porque estoy seguro de que oiré una malagueña, más bien verdial, Álvaro, verdial, que es el remate de la malagueña, pero verdial. No te sorprendas; jotas, boleros, malagueñas, sí, malagueñas, forman parte del ancestro valenciano, no sé por qué, puede que sí lo sepa. Toda forma de cante afandangado, Álvaro, ya sea fandango de Huelva o no, malagueña, granaína, taranto, taranta, cartagenera, cante 'abandolao', cante de Puente Genil o Lucena, verdial, minera, o sea, el mogollón divino, planta sus cimientos en la primitiva seguidilla, que no siguiriya. La seguidilla, Álvaro, es tan castellana como aragonesa y de ahí que tal expresión folklórica se haya adaptado a la singularidad de cualquier tierra, incluida la levantina. Le preguntaré, no obstante, si puedo, a 'Pep el Butifarra'. Pero no es lo que quería trasladarte, quería hablarte de otra cosa, lo de antes se ha colado por medio, aunque no, ya me entenderás. Hungría, se trataba de eso al dirigirme a ti, Hungría.
Escucha:



Casualidad o no, Álvaro, la historia se repite.
Cuando el Gran Sultán dijo de expandir su religión por doquier -Al·lahu-àkbar-, sea, entró en la India, cortando cabezas -sea todo dicho-, invadiendo la región del Punyab y, desde ahí, como hoy pasa, sus habitantes no tuvieron otra opción que salir echando hostias, el cuello peligraba. De aquellos huidos, es gran parte de la población húngara, me cago en la mierda. Es inmigrada buena parte de la población húngara y sus descendientes, cabrones de afiladas concertinas. El mayor éxodo de la historia, Álvaro, no fue el judío, te engañan, no fue tras la Segunda Guerra Mundial, te engañan, fue el provocado por el Gran Sultán, de ahí los gitanos que me cantan ahora, de ahí la Siguiriya, la Toná, la Debla, el Martinete, la Soleá, el Tango, la Bulería, todo con mayúsculas, pues todo es grande.
Resulta, Álvaro, que muy alto porcentaje de la población de los países del Este, Hungría incluida, el mismo país que pone trabas a los pobres desgraciados que intentan atravesar la tierra que apesta hoy, proviene de allende las montañas, Punjab incluido. O sea, de inmigrados fueren de donde sean. Ellos se quedaron y establecieron sus fronteras, los húngaros, el hijo de puta del presidente húngaro, los hermanos neonazis germanos, algo más allá, en fin, la naturaleza humana, sinónima de crimen.
Me voy, Álvaro, a por 'Pep el Butifarra', que no tengo ganas, hermano, que no tengo ganas, la cosa obliga. Le cantaré, por Juan Breva, una malagueña.
                                                                                                                                                                 

lunes, 26 de mayo de 2014

Emos (pod)

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La conclusión más cabal que extraigo es que buena parte de la sociedad española ha madurado. Nadie lo dice, ningún medio se entretiene en comunicar el buen hecho. Veníamos reclamándolo, echábamos de menos la inquietud resolutiva de la gente de a pie, criticábamos la apatía general, algo ha cambiado. Parece ser que, debido a la benigna reacción, las urnas comienzan a temblar, ya era hora. Ha sido un comienzo, de acuerdo, pero el camino se recorre gracias a un primer paso. Hablo, felicitaciones, de quienes han otorgado voz a 'PODEMOS', fuerza joven de izquierda que emerge cual volcán sobre el rancio, memo, ambiguo, egoísta y clásico -en la peor acepción- que aún, después de los resultados obtenidos, nos regalan quienes visten levita dieciochesca, 'todo va bien, es magnífico, hemos ganado', dicen. Enhorabuena, pues, al organizado movimiento 15M, a sus gentes, se espera muchísimo de los nuevos jóvenes rostros, ya me habría gustado una nueva concepción de la política desde IU, junto a ellos.
Dije bien, cosa de extraterrestres inocuos -el chaqué afirma que ha ganado- los imbéciles son imbéciles, han ganado, dicen, pese a perder en conjunto cinco millones de votos. María Irazoqui Levi erra. María se equivoca, al menos, a nivel nacional. Cosa distinta es Europa donde, durante algún tiempo, se cocinarán algunas recetas retocadas por las extremas, que es lo que se freía ayer. Sí, nos quedan algunos años de 'fritanga', nos gusta la fritura a los sureños. Lo que no entiende mi amiga María es que, aquí, un muy alto porcentaje de ciudadanos cegados han votado unas 'generales'. En comparación con diversos países europeos, derivados hacia la esvástica, España aún se salva. ¡Pobres inmigrantes, bendita casualidad! Algunas comunidades aún protegen a quienes fueron necesarios en su día.
Dice María, con amargura, que el PP ha ganado las elecciones. Yo digo que no; digo que si la derecha cuenta con un partido único en éste país, 'derecha unida', Partido Popular, afiliados, interesados y simpatizantes a una -España es de los pocos países que cuentan con un único partido de derecha al margen de grupúsculos filo fascistas sin fin alguno-, dije que si todos ellos van a una, sólo hay una derecha frente a la mayoritaria España de izquierda, pan al pan y, el vino es vino, la izquierda nos destruye, digo.
Nos amargamos. Echamos la culpa de lo sucedido a los votantes de derecha cuando ellos hacen lo que les pide el cuerpo, fidelizados, es lícito y honesto, ¡coño!
Pero no; la culpa es nuestra, la culpa de es la izquierda, de quienes defendemos retrógrados ideales obtusos, de quienes somos incapaces de aunar esfuerzos sobre sillas de anea, ante raída mesa trabajada, la culpa es de quienes se aferran al poder desde la izquierda en detrimento de quienes abajo lloran, de quienes desoyen el llanto de los sencillos.
¡Somos mediterráneos, será eso!, no hay conjunto frente posible. La tendencia en la izquierda es el enfado, la pataleta, la pedorreta, la mofa entre iguales y 'el soy más de izquierda que tú' aunque me muera, digo bien, aunque te mueras. No tenemos remedio.
Cantado ya el futuro pacto PP-PSOE, no les queda más remedio -más, al segundo por no desaparecer-, es la inmediata hora del despertar. La izquierda socialista social-republicana tiene, ahora, una oportunidad única e irrepetible. El resto de los partidos de izquierda, no hay otra, junto a los anteriores, también. No es necesaria mayor reflexión.
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viernes, 23 de mayo de 2014

Luna Carmela ' i Guardia '

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¿Qué demonios, Pepe, qué demonios comiste ayer, qué coño comiste ayer, qué coño te comió a ti, Pepe, todo pudiera ser, que te duele la mandíbula, el cuello y la cintura?
- ¿Ehhhhhh...?
Fue una acometida de frases de última hora, cosas que ocurren cuando la confianza fía.
No hemos hablado del natalicio -vuélvase a leer 'natalicio'- de Ferrer. De Ferrer i Guardia quiero decir, está bien escrito. No, porque ya está bien de política, ya está bien; ayer, tarde-noche, estuve bien acompañado en la asamblea de la Junta Valenciana per la República, perdí el coche -hasta hace apenas una hora y media no he sabido dónde lo aparqué- y anduve desde la calle Taula de Canvis, en el barrio del Carmen, Valencia, hasta las cercanías del puto parque del avión, los naturales saben.
La caminata brutal se vio recompensada, léase el primer párrafo.
De Ferrer pensé, más tarde, que era apellido propio de Aragón. Todos los indicios hallados me derivan a Cataluña, erré, natalicios mandan, no se puede pensar convenientemente si el culo pega al suelo, ahí yo, disparatado, ante dos merengues -no hablo de fútbol- imposibles.
Frente a mí, la ventana. Ante la ventana, la risa; la alegría de la casa, de la huerta, del ánima. Carmela, más bonita que nunca, la de pequeños ojos y labios finos de imán, ríe y requeteríe, consuela almas. A su lado, frente a mí, la oculta cara de la luna amable y despechada desde el consentido anonimato; la luna tiene labios más anchos, más carnosos, más generosos, sabe Carmela que lo sé, amo a Carmela, me mima Carmela, quiero la luna.
La tosta de 'pà amb tomàquet, oli de Baena i pernil' -está bien escrito- sólo me ha servido para más, amarlas.
¡A tomar por el culo la política y lo correcto, a tomar por culo!
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miércoles, 21 de mayo de 2014

De chiqueros a portagayola

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Sé que el animal no es tonto. Me conoce, se crió en mi terreno, reconocerá mi olor en cuanto me acerque, no querrá enfrentarse a mí pero no tendrá más remedio, voy a por el bicho. Conozco su chiquero, sus días enclaustrados más inmediatos, sé que no será fácil lidiar con su ego. Me mantendré fijo ante su mirada evasiva, se pronunciará, oiré su estertor fácil, no me echaré atrás, estaré ahí, firme, dispuesto a recibir a la bestia a portagayola.
Voy dispuesto a desarmar sus defensas a base de muletazos naturales, cálido el capote sobre su lomo, mi mano. Poco a poco me adentraré en su terreno, hablaré bajito. Sé que atenderá a mi llamada, confiada la bestia, sé que acudirá al reclamo de mi camisa roja, muy roja.
'Ejehhhh...', citaré.
Mi afilada arma bajo el trapo, recreándome en la burla, merecerá el aplauso de quienes me rodean desde el tendido 3, desde el burladero inmediato, y me regocijaré en el triunfo.
Puñetero gato, ¡me cuesta la misma vida cortarle las uñas al gato!
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martes, 20 de mayo de 2014

Sois unos auténticos gilipollas

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Sois unos auténticos gilipollas, disculpadme, sirva también para 'las gilipollas' en lo sucesivo. Igual no me refiero a ti, tú sabrás. Visto lo visto y sufrido hasta ahora, apelo a vuestra 'conciencia de clase', algo que habéis olvidado. Ahí les tenéis; requieren vuestros votos recurriendo a la palabra 'popular', ¿popular?, cuando en realidad son miserables que roban todo cuanto ahorraron vuestros padres con el fin de que la universidad -tanto la oficial como la de la calle- os bendijese. Ahí les tenéis; mangoneando y sustrayendo días a vuestra salud. Ahí les tenéis, a modo de Arias Cañete, a quien le faltan agujeros -por ancho- a su cinturón, ya sabéis que tiene accionariado diverso en empresas múltiples que derivan capitales a no se sabe bien qué isla inhóspita. Ahí les tenéis; afirmando que todo va bien -aznarismo odiado hasta por ellos- y requetebién, cifras macro, cuando vuestra necesidad engrosa sus bolsas, cuando vuestras cifras son tan 'mini' como amplio es el dolor de quienes trabajaron, dándolo todo por vosotros, y permitís que les roben, que os roben la vida de quienes os sustentan, no pararán hasta dejaros a cero, sois unos auténticos gilipollas. Votadles, votad a la derecha, sois sadomasoquistas, no deja de ser una opción.
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miércoles, 14 de mayo de 2014

'Sofocausa' rosa (Relato erótico)

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Cuando volví a mi habitación, al cabo de una hora y media, la sensación de bienestar fue tremenda. Autor, José Alfonso Martínez
Allá en Ámsterdam, en el hotel Vondel Park de la calle Damrak en el Rosse Buurt, a eso de las cuatro de la madrugada, mojaba sábanas. No podía dormir, el sofoco me resultaba insoportable, sudaba. Me desprendí del chorreado viso, ¡maldita microfibra!, me quité las bragas y aparté la sábana; demasiada calor, me encontraba húmeda, muy húmeda, mojada. Deseé alivio inmediato con toda mi alma. No sabía bien qué hacer, pensaba y pensaba, ¿dónde, en dónde y a tales horas? Pensé que aún, tal vez,  habría movimiento en la zona de los prostíbulos, junto al dique de los pescadores, escaparates de carne agitada, algarabía y comercial parafernalia. Ida, apresurada, ardiendo, decidí bajar e intentarlo. Autor, José Alfonso Martínez
Estaba loca por hacerme con lo más grande, tenerlo en mi mano, agarrarlo con firmeza, disfrutarlo, acariciar su rugosidad de arriba abajo y, en éxtasis, bendecirme con el goteo derretido en mi boca, la lengua allá sobre la rosada cúspide imaginada, una y otra vez, leche en mis carnosos labios. Salí del Vondel Park como una loba dispuesta a satisfacer una angustia tan vital como sofocada, me relamía el imaginario; la plaza Niewemarkt sería todo bullicio, encontraría lo que necesitaba, no me equivoqué. Ordené al taxista que se detuviese frente a un escaparate. Tras el cristal, incitaba al deseo un fornido, sensual y provocador joven en contorneo constante. Me dirigí al establecimiento lindero, ahí lo que buscaba: la heladería, ahí mi deseado y enorme cucurucho de helado de fresa, ¡cuánto alivio, dios mío...! De vuelta al hotel hablé con el recepcionista y le pedí que bajase los grados de la insoportable calefacción central que tanto mal causaba. José Alfonso Martínez
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lunes, 12 de mayo de 2014

Religión o religiosidad popular. Julia Mateu y el manto de la virgen en el 'Trasllat'

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No comparto, pero respeto. No obstante, recuerdo bien mi disertación en Onda Marina Radio, en tierras cordobesas, acerca de las connotaciones que diferencian religión de religiosidad popular, conceptos bien distintos. Me aproximo, hoy, a lo segundo; ante la manifestación espontánea y popular del valenciano de a pie. Llama la atención, sobremanera, que quienes bien alejados de los balcones que desparraman pétalos de rosa, distantes de los estratos superiores de la sociedad, pisan suelo y se apretujan, sudan y muestran sufrido rostro de laboreo, y, sobre la peana de la virgen, allá abajo, señorean manos encallecidas por la azada. Enorme es la distancia que separa a los unos de los otros. En tanto los de arriba se regocijan en la inmediata vivencia de que no todo está perdido, convicciones sacras mandan, echan de menos la España de Joselito, pétalos y más pétalos desde arriba, mientras se mal ilusionan en la entrega del labrador, del carpintero, del albañil, a la Mare de Déu dels Desemparats. Tal vez aquéllos, que no necesitan de horas extras para afrontar gastos de floristería, no quieran ver que los de abajo están ahí, en buen número, cumpliendo promesa tras rogatoria como última esperanza y recurso final ante las adversidades, y no para bailar a la virgen bajo señoras 'bien' de collar y joya prieta, para regocijo de labios despintados por el vermut de balconada fina, hablo de autismo consentido.
Por eso en nada objeto, casi lo agradezco en el alma, al gesto de Julia Mateu, madre de mi Ana, también devota de 'Nostra Dona Sancta Maria dels Folls, Innocents e Desemparats', la 'Geperudeta', de confeccionar y regalarle a la virgen el manto azul-celeste que lució en el 'Trasllat' del pasado domingo, desde su basílica hasta la catedral, regalo ofrecido en honor de todos los enfermos postrados ausentes. Un beso a la suegra Julia, pero que nadie se confunda.
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