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535 apuntes archivados a fecha 22 de abril de 2014

martes, 22 de abril de 2014

Recortables

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Que nadie ría, que nadie llore, que nadie hable, que nadie calle...
Que nadie ame; que nadie ame, que nadie ame.
Vuelta de nuevo a la madrugada, bienvenida de nuevo la luna sobre algodones grises míos, míos, míos, en la penumbra cierta del cerrojazo definitivo, tijeras.
Se ríe de mí la luna, sé que se ríe, sé que se ríe, me dejo llevar; atrás queda toda gitanería: atrás quedan la alegría y el sollozo, el sexo infantil, la mirada inocente, la gasa mojada, el pecho ardiente, la dolorida espalda, el hermano loco, la inconclusa cama, el caracol escamado, la media rota, atrás queda el beso infinito que rompe y quema, concluso y definitivo, atrás quedan el naranjo, la voz las entrañas, lo mío.
En la decepción, recortables nocturnos. Hablo, en la madrugada, del balcón de una luna que me ofrece, que se entrega, que me sirve y regala un mirador tras las nubes, ¡mierda!, un recortable bien definido al azafrán de la pregunta, de la incertidumbre, del desasosiego, del mañana inédito.
  

sábado, 22 de febrero de 2014

Bute

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¡Que viene el diablo, que viene el diablo, que viene...!, decían los niños. Yo me espantaba siendo niño, me escondía, me escondía y, horrorizado, me mordía las uñas. Desde mi rincón, oculto, conocí las rarezas del cornudo rojizo. Supe que gustaba de los niños rubios, eso me decían los niños, y que no los elegía al azar. El muy cabrón, me decían los niños, casi era poeta; gustaba de llevarse al infierno a quienes, atrapados por caramelos de chiles picantes que regalaba, se declaraban bautizados con nombres bíblicos. Pensé, con el paso de los años, que algo de verdad habría en aquello que elevaba a Satán al limbo de los románticos, de quienes lloran, de quienes añoran, de quienes albergan pizcas del no sé qué inconfesable y las guardan en una caja precintada por lazos amables bajo pezuñas malolientes. Pasado el tiempo, creyendo conocerle por muy demonio que fuese, mala es la envidia, aceptó y vino a visitarme en mala hora, preguntándome. Soy... me llamo José, le dije, y aunque moreno, me he teñido de rubio para ti.
Nadie sintió mayor vergüenza que yo aquél día. El hijo de puta me miró de soslayo, despreciándome, casi escupiéndome, robándome airado, guardando para otro su beso burlón e infernal, ajándome, destrozándome, riendo, riendo, sí, riendo, alejándose y repitiendo en un sonoro eco barrido de estertores plenos de desprecio de azufre quieto, que ya estaba el infierno lleno de santos rubios; de gilipollas aburridos. No escuchó mis gritos, se fue antes de mi primer graznido, aquél que quiso decirle que no, que mi nombre no era José sino hiel y que, desteñido, era pelirrojo y que estaba dispuesto a mentir por su vida y la mía.
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jueves, 20 de febrero de 2014

Me río, me río yo...



Me río yo de quienes afirman haber sufrido lunas sonrientes, en la madrugada, frente a sus camas, me río yo. Si tal fuese cierto, no podrían contarlo. Yo soy eso, ahí estoy, me confunden; ¿qué tendrán que ver mis alas torpes de mariposa virgen con la ciencia cierta de la noche efímera?, ¿qué tendrá que ver?, ¿qué coño tendrá que ver lo cierto del día a día, tan cierto como horrorosamente confuso al albor de la primera luz, la más endiablada, la más venenosa, 'brujaluz fosca, fosca' de la playa aquella al albor de una luna cegada? Me río yo, me río, amanecido, amaneciendo, de la alborada. Que me digan, si no, dime tú si no, ciego de aurora, cantor de la madrugada, dime, qué tienes de cierto y enséñame, dame, tus ojos ciertos, dame. Me río yo, me río, de quienes afirman haberme visto; a mí, a la virgen luna frente a su cama, me río yo. Y escúchame, escúchame, escúchame... y calla. 
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domingo, 19 de enero de 2014

Uno más

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Prefiero, antes y por encima del dolo comido, el amor para quien dola y después descansa.
Prefiero la presencia de quien arregle mis roídas uñas, su presencia prefiero, a uñas nuevas.
Prefiero un garabato, un simple beso, una pincelada tonta, a un lienzo mágico.
Prefiero a quien me corte el pelo, la selva, antes que el rasurado de ante perfecto y armonioso de mi cabello.
Prefiero la garganta, la voz agitada, ante el cante profundo y severo.
Prefiero la pared viva, prefiero un ladrillo seco al cemento y cal, plastilina yeso.
Prefiero dormir a quien duerme, yo sin dormir prefiero.
Prefiero un huevo al día, a un empacho.
Prefiero, mal despierto, la visión; la presencia dibujada, delineada, del quiero estar y no puedo.
No podría soñar, no podría, no podría, sabiendo que allá no hay sueño.
Se derrama silencio sobre quien ama y acepta quejidos de madrugada. 
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lunes, 6 de enero de 2014

Voy a perder la cabeza por tu amor, con Adela 'La Chaqueta'

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Y ahora,
¿quién, por quién y a quién?
Y luego, después de la aurora si llegara,
¿con quién?
¿Con quién, si mañana fuese mañana y me negara?
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viernes, 3 de enero de 2014

'Señalaítos' sin ti y santa Ana, con 'El Chato de la Isla'



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De profesión vidriero,
de cristal de ojos vendo gotas.
Del llanto llano soy arriero:
cielo, aire, notas,
'quereles',
amor,
besos,
sangre,
dolor,
infierno,
soy glotón de lunas rotas.
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viernes, 27 de diciembre de 2013

No le doy más vueltas

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Es un decir, claro está, te pasas la vida rodando, rodando, rueda que te rueda sobre una rueda, para descubrir al final que sí; que una rueda, ¡coño!, solo es una rueda.
No importa una vaina todo lo pensado, aquello de... ¿Será aluminio, hierro, será madera?
Uno, o sea yo, errado durante años, vio radios, algún piñón; acerté al descubrir, en la rueda, el pitillo chupaire, sí, esa cosa que sirve para inflar la puta rueda, cojones. Dudé, alguna vez, al elegir el color de la goma. Hace años me preocupaba la cosa, ¡demonios!, debía de existir empatía entre el tono del caústico y el armazón azul 'chungo' del armatroste.
Ya sé, ya sé...
Lo que intento explicar es que, se ponga uno como se ponga, lo quiera o no la rueda, no hay que darle más vueltas a lo que gira. Una rueda es una rueda. así de claro y no hay más. ¡Rueda! Una rueda y ya está, es una rueda y nada más.
Ahora voy, ¡caramba!, ¡rueda!, ¡espérame!, ¡espera!, ¡ya voy...!
¡Mierda de puta rueda!



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jueves, 26 de diciembre de 2013

Vegetal

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Que alguien se asome al arriate, alguien,
¿dónde mi yeli?
¡Que alguien se coja al tallo!, ¡venga!
Que alguien riegue la flor última de mi maceta,
que la ame alguien,
que la bese alguien,
que se la preste alguien y, después,
después,
después,
después de mayo,
 después, que no me la devuelva.


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Colchón de paja

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Savia de higuera áspera
y carne de mebrillo joven
a la almendra verde.
Soy.
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El hijo; la hija de 'La Paula'



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Ya no vivo aquí, es oficial.
¿A quién, ahora, una carta, un beso, un abrazo, una bienvenida, un... ¡dios!, un adiós?
¿Con quién, ahora, la luz, con quién?,
¿Con quién pensar, al alumbre de la farola vieja, con la hija de 'La Paula'?
¿Con quién, con qué...?
¿A quién escribiré cartas y caras, ahora, a quién, hija de 'La Paula'?
¿A quién espantaré lagartijas, cucarachas, demonios y vino, a quién?
¿A quién, sino a mí mismo, disfrazado de yo?