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sábado, 22 de febrero de 2014

Bute

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¡Que viene el diablo, que viene el diablo, que viene...!, decían los niños. Yo me espantaba siendo niño, me escondía, me escondía y, horrorizado, me mordía las uñas. Desde mi rincón, oculto, conocí las rarezas del cornudo rojizo. Supe que gustaba de los niños rubios, eso me decían los niños, y que no los elegía al azar. El muy cabrón, me decían los niños, casi era poeta; gustaba de llevarse al infierno a quienes, atrapados por caramelos de chiles picantes que regalaba, se declaraban bautizados con nombres bíblicos. Pensé, con el paso de los años, que algo de verdad habría en aquello que elevaba a Satán al limbo de los románticos, de quienes lloran, de quienes añoran, de quienes albergan pizcas del no sé qué inconfesable y las guardan en una caja precintada por lazos amables bajo pezuñas malolientes. Pasado el tiempo, creyendo conocerle por muy demonio que fuese, mala es la envidia, aceptó y vino a visitarme en mala hora, preguntándome. Soy... me llamo José, le dije, y aunque moreno, me he teñido de rubio para ti.
Nadie sintió mayor vergüenza que yo aquél día. El hijo de puta me miró de soslayo, despreciándome, casi escupiéndome, robándome airado, guardando para otro su beso burlón e infernal, ajándome, destrozándome, riendo, riendo, sí, riendo, alejándose y repitiendo en un sonoro eco barrido de estertores plenos de desprecio de azufre quieto, que ya estaba el infierno lleno de santos rubios; de gilipollas aburridos. No escuchó mis gritos, se fue antes de mi primer graznido, aquél que quiso decirle que no, que mi nombre no era José sino hiel y que, desteñido, era pelirrojo y que estaba dispuesto a mentir por su vida y la mía.
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1 comentario:

  1. El diablo se lleva a los niños que hurgan debajo de las faldas de las niñas escondidos detrás de los lavaderos.

    El diablo es malo, vendrá por ti en las madrugadas apenas den las cuatro de la mañana. No reces porque se enoja y te ira peor, mejor camina sin mirarlo de todos modos vendrá por ti te llames Jose, Emilio o como sea.

    Así mismo es.

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