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lunes, 12 de mayo de 2014

Religión o religiosidad popular. Julia Mateu y el manto de la virgen en el 'Trasllat'

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No comparto, pero respeto. No obstante, recuerdo bien mi disertación en Onda Marina Radio, en tierras cordobesas, acerca de las connotaciones que diferencian religión de religiosidad popular, conceptos bien distintos. Me aproximo, hoy, a lo segundo; ante la manifestación espontánea y popular del valenciano de a pie. Llama la atención, sobremanera, que quienes bien alejados de los balcones que desparraman pétalos de rosa, distantes de los estratos superiores de la sociedad, pisan suelo y se apretujan, sudan y muestran sufrido rostro de laboreo, y, sobre la peana de la virgen, allá abajo, señorean manos encallecidas por la azada. Enorme es la distancia que separa a los unos de los otros. En tanto los de arriba se regocijan en la inmediata vivencia de que no todo está perdido, convicciones sacras mandan, echan de menos la España de Joselito, pétalos y más pétalos desde arriba, mientras se mal ilusionan en la entrega del labrador, del carpintero, del albañil, a la Mare de Déu dels Desemparats. Tal vez aquéllos, que no necesitan de horas extras para afrontar gastos de floristería, no quieran ver que los de abajo están ahí, en buen número, cumpliendo promesa tras rogatoria como última esperanza y recurso final ante las adversidades, y no para bailar a la virgen bajo señoras 'bien' de collar y joya prieta, para regocijo de labios despintados por el vermut de balconada fina, hablo de autismo consentido.
Por eso en nada objeto, casi lo agradezco en el alma, al gesto de Julia Mateu, madre de mi Ana, también devota de 'Nostra Dona Sancta Maria dels Folls, Innocents e Desemparats', la 'Geperudeta', de confeccionar y regalarle a la virgen el manto azul-celeste que lució en el 'Trasllat' del pasado domingo, desde su basílica hasta la catedral, regalo ofrecido en honor de todos los enfermos postrados ausentes. Un beso a la suegra Julia, pero que nadie se confunda.
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